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21 Octubre 2024. EL PERRO FIEL. Juan M Román A las tres de la mañana los ruidos en el Hospital Central comienzan a disminuir. Los heridos en accidentes de tráfico del día, ya han llegado. Las víctimas de riñas entre borrachitos han sido vendadas y los médicos y enfermeras del departamento de emergencias comienzan a ver la posibilidad de un breve descanso antes de entregar la responsabilidad al turno que entra a las cinco de la mañana. Solo se oye el monótono beep beep de los respiradores artificiales que mantienen con vida a los enfermos mas graves. De repente, un ruido que Alicia, la enfermera Jefe jamás había oído en sus quince años de servicio, se oye en la parte trasera del salón. Era un rugido sordo, una mezcla de aullido doloroso y gruñido amenazante que sorprendió a todos. ¡Auxilio! Gritó Alicia. ¡Hay una fiera en el depósito al lado de la entrada trasera! Los dos jóvenes internos que estaban empacando sus cosas para irse a sus casas, corrier...
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La Garúa, 16 de octubre de 2024 Edel-Mari Pérez Título: Ampollas y cicatrices Ampollas y cicatrices No se quiere ver en el espejo, le teme a lo que pueda encontrar. Se mira las ampollas de los pies y de las manos. Su cuerpo es como un mapa de cicatrices y charcos. Toma la camisa de mangas hasta las muñecas, los botines de su abuelo y, hoy, la gorra, los lentes y los guantes. Quiere esconder la alergia. Avanza hacia la puerta, abre y cierra los ojos, abre y cierra la esperanza. Se humedece los labios. El sol lo deslumbra. Sus párpados trepidan como aleteos de colibríes. No importa. Este lunes, abrigará optimismo.
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Universo Sucedió sin darnos cuenta, estábamos conversando, se oyó un estruendo, ella agrandó los ojos ¿Qué pasa? ¡No sé! Detrás de la ventana el paisaje había desaparecido: los árboles, la calle... Intentamos salir. Nada. La puerta no abría, ni las ventanas, ni… El cabello cereza de mi mujer se iba volviendo blanco y su piel chocolate, agrietada. ¿El coche? ¿Dónde está el coche? Poco a poco, desaparecieron los muebles, las fotos, el tiempo, ella… Un día, me lancé al infinito y allí, reconocí el cabello cereza de Mayra. Nos abrazamos. Edel-Mari Pérez
DOÑA FLOR por Ileana Piszk
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Doña Flor Aunque la reunión es para planear los almuerzos semanales para la gente necesitada del barrio, doña Flor toma la palabra; le urge hablar, necesita desahogarse. Tuvo cáncer. Son ocho las mujeres presentes en el salón comunal; ahí coordinan el menú y se reparten las tareas. Yo me encuentro de observadora casual en la reunión, esperando que aparezca el cura para otros menesteres, ellas me hacen partícipe como si fuera una más, me uno con la discreción de quien se sabe intrusa. A una le toca conseguir huevos en la granja de la comunidad, a la otra, acercarse al abastecedor de doña Julia a pedirle el arroz y los frijoles, lo básico para una comida que sustente. Se reparten las tareas, cocinar, preparar las porciones y luego salir repartir. Ya tienen las rutas establecidas, aunque últimamente se quedan cortas porque cada vez se multiplican los necesitados. Sentada estratégicamente en el mero centro y con voz ronca, doña Flor expresa su testimonio....
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Universo Sucedió sin darnos cuenta, estábamos conversando, se oyó un estruendo, ella agrandó los ojos ¿Qué pasa? ¡No sé! Detrás de la ventana el paisaje había desaparecido: los árboles, la calle... Intentamos salir. Nada. La puerta no abría, ni las ventanas, ni… El cabello cereza de mi mujer se iba volviendo blanco y su piel chocolate, agrietada. ¿El coche? ¿Dónde está el coche? Poco a poco, desaparecieron los muebles, las fotos, el tiempo, ella… Un día, me lancé al infinito y allí, reconocí el cabello cereza de Mayra. Nos abrazamos.